A lo largo de la historia, el ser humano ha sentido la inquietud de dejar testimonio de su existencia; de atesorar en imágenes personas y momentos. Para lograrlo, en épocas pasadas se usaron la pintura y la escultura; pero la incorporación de la ciencia trajo nuevos inventos que abrieron increíbles posibilidades de representación del hombre y su entorno.
Uno de estos inventos es el cine. Históricamente se ha marcado el 28 de diciembre de 1895 como la fecha de su nacimiento. Ese día en el Gran Café del Boulevard de los Capuchinos, en París, Louis y Auguste Lumière realizaron la primera proyección de cine: fueron 10 o 12 pequeños documentales que dieron inicio a lo que ahora conocemos como arte, industria y espectáculo; una combinación entre ciencia y reflectores, fama y fortuna.
¿Qué es el cine? Su significado nos remite inmediatamente a un gran espectáculo lleno de luces, maquillaje, actores y popularidad; pero el cine tiene un origen científico.
¿Qué responderías si alguien te invitara al cine, pero te advirtiera que la mitad del tiempo la pantalla va a estar en blanco? Seguro dirías que no te interesa ir, pero en realidad siempre que vas al cine pasas la mitad del tiempo frente a una pantalla en blanco, sólo que no te has dado cuenta.
Técnicamente el cine es una proyección sucesiva de fotografías impresas sobre una cinta, ¿entonces por qué no percibimos una serie de fotografías, sino imágenes en movimiento? Esto sucede debido a tres elementos que nos ayudarán a saber qué es el cine: la fotografía, la proyección y la persistencia de la visión.
De la fotografía al cine
La invención de la fotografía puede atribuirse a dos razones:
1) La inquietud científica de obtener imágenes fijas por medio de una cámara oscura. Lograrlo significaba inmortalizar de alguna forma al ser humano y su entorno.
2) La reproducción de estas imágenes usando sustancias químicas sensibles a la luz. Esto pondría al alcance de las mayorías la fascinante posibilidad de persistir eternamente.
La fotografía es un sistema de reproducción de imágenes que, de forma fiel, atrapa un testimonio de la realidad. La cámara oscura, la invención del material fotosensible, el daguerrotipo, el papel fotográfico y decenas de estudios y experimentos tuvieron que suceder para que el proceso fotográfico fuera perfeccionado. Cuando esto sucedió, inventores y científicos tuvieron la ambición de darle movimiento a las imágenes.
Basándose en el mecanismo de la cámara fotográfica, se concibió un aparato que tomara fotos a mayor velocidad. En esta etapa de la invención del cine, el objetivo principal era apoyar con imágenes algunas investigaciones sobre motricidad, principalmente realizadas por un científico llamado Eadweard Muybridge.
No es posible atribuir la creación de esta cámara a una sola persona, y aunque las historias de inventos están llenas de nombres, lugares, fechas y antecedentes contradictorios entre sí, es importante establecer que la combinación y perfeccionamiento de algunos aparatos hicieron posible el descubrimiento del cine: la linterna mágica de Athanasius Kirscher, el teatro óptico y el praxinoscopio de Emile Reynaud, el taumátropo de John Ayton Paris, el fenaquistiscopio de Joseph Plateau, el zoótropo de Horner y el kinetoscopio de T. A. Edison que, modificado, culminaría en el cinematógrafo de los Lumière (primer aparato considerado propiamente como cine).
La cámara para cine, en principio, tiene la misma función que una cámara fotográfica: tomar fotos fijas; la diferencia es la cantidad de fotos que se necesitan para hacer cine (en principio fueron 16 y ahora 24 por cada segundo de proyección). Un momento importante fue la creación de la película de 35 milímetros (por T. A. Edison). William Dickson --ayudante de Edison-- inventó entonces el engranaje de la cámara, y dentro de ella corren de 122 a 305 metros de película que se enrollan después de utilizados. Este engranaje es el mismo que se usa en nuestros días.
El mecanismo de la cámara para cine se compone de engranajes, un obturador, un visor tipo reflex, una ventanilla y un juego de lentes.
Una vez que se logró tomar imágenes a gran velocidad (24 por segundo), se requirió de un aparato para proyectarlas. En un principio se creyó que el cine no sería un espectáculo exitoso, por lo que los primeros aparatos eran de uso individual. El interés de la gente por las exhibiciones marcó la pauta para la invención del proyector. Éste es un aparato con engranajes y poleas, que hacen avanzar la película frente a una lente en un movimiento de alto y avance. Cada fotograma (nombre que recibe cada fotografía en cine) se detiene frente a una lámpara durante 1/24 segundo. Después el obturador (un disco con perforaciones que en forma alterna bloquean y dejan pasar la luz) impide que entre la luz, mientras el siguiente cuadro se coloca en su sitio.
Durante la proyección de una película, el obturador del proyector bloquea la imagen aproximadamente el 50% del tiempo, por ello cuando vemos una pelicula estamos frente a una pantalla en blanco la mitad del tiempo. En una cinta de dos horas vemos 172,800 fotografías (cantidad que resulta de multiplicar 24 fotogramas por segundo, por 60 segundos por minuto, por 120 minutos), pero el obturador del proyector habrá bloqueado la luz aproximadamente una hora. En ese lapso vemos las imágenes grabadas en la retina: esto lo podemos entender si conocemos la persistencia de la visión.
¿Por qué si el cine es una sucesión de fotografías, no lo notamos?
Esta "imperfección" (persistencia de la visión) permite retener las imágenes en el momento de percibirlas, y que el ojo las vaya hilando para crear la ilusión de movimiento.El proyector de cine pasa los fotogramas con tal rapidez, que no podemos detectar el cambio de uno a otro. Si observamos la secuencia fotográfica de una película, encontraríamos que se compone de un fotograma, una pequeña línea negra y otro fotograma. Entre estas imágenes sólo se registra una pequeña modificación, porque recordemos que una cámara de cine toma 24 fotos por segundo.
Ahora sabemos que,desde un punto de vista técnico, el cine es resultado de la combinación de la lentitud del proceso visual y del movimiento rápido de una serie de fotogramas impresos sobre una cinta, pasados a través de un proyector. De alguna forma cada película que vemos es una ilusión óptica.